Incesto: ¿El último tabú?
Hace unos días, viendo el programa que lleva por título “DE BUENA LEY” en tele cinco me quede atónito ya que se trataba de dos hermanos varón y hembra que se querían casar y el padre que fue el que los llevo ante el juez no se lo permitía ; hay que puntualizar que ellos no se conocían antes, hasta que un buen día se conocieron y después de una relación decidieron casarse y aquí comienza el problema pues es el padre el que les comunica que no pueden porque son hermanos, a pesar de todo, ellos deciden continuar a delante y organizan la boda, entonces es cuando el padre decide ponerlo en manos del juez el cual dictamina la imposibilidad de llevar a cabo el matrimonio dado que en este país no está permitido el matrimonio entre hermanos y explica mas el juez, dice que en los hijos nacidos entre hermanos hay un porcentaje muy elevado de que los hijos salgan con problemas físicos y síquicos y también dice el juez que no obstante si ellos quieren seguir con su relación nadie se lo puede impedir pero una vez más les dice que lo que no pueden es casarse. Es aquí donde pregunto yo ¿Como es posible que se permita el matrimonio entre dos hombres o entre dos mujeres y sin embargo no se permita entre mujer y hombre aunque sean hermano si lo único por lo cual no se puede llevarse a cabo el matrimonio entre hermanos es el problema de los hijos? , eso a estas alturas está solucionado o ¿es que no está legalizado el aborto? Pues bien que se utiliza cuando a una mujer o pareja simplemente no les interesa la criatura y muchas veces simplemente solo con la escusa de que le viene mal en ese momento o yendo aun mas allá porque decidieron no tener hijos .
Conozco un caso en un pueblo de La Coruña de dos hermanos que no se les permitió casarse pero ellos continuaron con su relación y de esta relación nacieron dos hijos los cuales son de lo más normal, a raíz de esto ellos continuaron peleando ante la justicia y al final consiguieron poder llevar a cabo el matrimonio, son felices aunque no sé si comieron perdices.
Cuantas injusticias cometen los hombres y que conste que yo estoy en contra del aborto pero lo que no es justo es que se utilicen las leyes sobre todo por intereses partidistas
Aunque el incesto no sea considerado como tal de la misma forma en todas las culturas del mundo, es bien sabido que todas las sociedades han fijado sus tabúes en torno a ciertas uniones entre los individuos.
Sin embargo, dos casos surgidos en Alemania y en España respectivamente vienen a cuestionar la existencia de estas prohibiciones o, al menos, de su base real.
Una actual tendencia estaría demostrando que los hermanos consanguíneos pueden elegir mantener relaciones sexuales.
El pasado mes de abril la justicia europea denegó a Patrick Stuebing y a Susan Karolewski el derecho a quebrantar la ley humana. El código penal alemán castiga el coito entre adultos con hermanos o parientes directos bajo la pena de prisión.
No así en España, donde Daniel y Rosa Moya lograron obtener la libertad de hacer su sentir y cometer incesto. Desde 1978, este comportamiento ya no es concebido como delictivo.
Daniel y Rosa recibieron apoyo cuando expusieron su caso en los tribunales de A Coruña. Los hermanos lograron formar una familia y ser avalados por la legislación española.
Además de la condena social a la que se exponen las personas, los genetistas sostienen que el problema de este tipo de uniones radica en los genes recesivos, más débiles. A menor variabilidad genética, mayor es el riesgo de que la cría presente más "fallas de fábrica".
Las mutaciones son necesarias para el desarrollo de humanos más sanos y mejores adaptados al medio ambiente.
Históricamente, hombres y mujeres han establecido la estrategia matrimonial por fuera de los grupos de pertenencia para alentar las relaciones de intercambio exitosas.
Por miles de años, las uniones entre dos miembros de diversas comunidades era una ocasión para poner en circulación los bienes de cada familia.
Algunas decisiones parecen ir más allá de la genética, de los cálculos de probabilidades y las necesidades de intercambio.
Algunas sociedades se atreven a redefinir los límites de lo condenable.